sexta-feira, 3 de abril de 2020

Coronavirus: Tiempo de Cambios y la reconquista de la libertad.


Parece una película, es difícil de creer que hace algunas semanas nadie había oído hablar del Coronavirus. Hoy, son casi un millón de casos en todo el mundo. Nuestras vidas y trabajos se han descarrilado, vivimos en cuarentena y con incertidumbre con respecto al final ¿Pero, como llegamos hasta aquí? ¿Que podemos aprender de esta pandemia? 
La respuesta corta, es que somos casi 8 mil millones de seres humanos, que ocupamos cada vez más espacios de forma insustentable y muchas veces irracional.   La presencia humana directa o a través de sus industrias, desplaza la vida silvestre y la presiona hasta el límite. Transformamos rápidamente bosques que regulan el clima, limpian el aire y nos protegen de enfermedades, en pastos para la ganadería, tierras de cultivo, minas informales que contaminan el agua, la tierra y los alimentos, o simplemente cortamos los árboles para comercio, en su mayor parte ilegal.   
Pero eso no es todo, el toque final lo realiza el comercio ilegal de animales silvestres, sea para fines  medicinales, afrodisiacos, en artesanías, como mascotas, o consumo humano (murciélagos están en el menú). El comercio de animales silvestres es un negocio, predominantemente ilegal , que genera miles de millones de dólares al año y que aplica estrategias de corrupción de autoridades semejantes al narcotráfico.  
Es esta combinación de excesos que explica en parte como llegamos hasta aquí. El Coronavirus, es parte de una serie de nuevas enfermedades infecciosas, como el MERS, SARS y  Ébola,  que se manifiestan en la medida que arrasamos con la vida silvestre, en cualquiera de las formas antes mencionada. La víctima, sin embargo, no es otro más que el ser humano.
Al observar a los gobiernos responder a esta pandemia con vigor, es difícil no preguntarse por qué no se hace lo mismo en la lucha contra el cambio climático y la conservación de la biodiversidad.
El Coronavirus es una alerta, posiblemente tenue si comparado con los efectos aún más graves que podemos tener con el calentamiento global. Una llamada de atención a la importancia de trabajar   todos juntos, para ganar la lucha contra otro enemigo invisible.
No existe la menor duda, que la sobrevivencia de la sociedad que conocemos, y aquí se incluye la libertad, depende del éxito que tenga la humanidad en distanciar e invertir la correlación que existe entre crecimiento económico y aumento de las emisiones de Dióxido de Carbono (Co2).   Debemos evitar, de todas las formas, que la temperatura media de la tierra continúe elevándose y supere la meta de 1.5º centígrados. Sin embargo, no estamos teniendo éxito. 
Vale la pena destacar, que la respuesta al cambio climático, no depende de una vacuna o una tecnología que aún no existe. La solución para evitar la ¨pandemia¨ del calentamiento global, está en nuestras manos y es ampliamente conocida.  Hay que abandonar las fuentes de energías sucias, (el petróleo, el carbón y el gas), dejar para atrás a las industrias que no suman, que no quieren adaptarse y lo que es peor, hacen todo a su alcance para que el cambio hacia una economía limpia, simplemente no suceda.
Es tiempo de reflexionar más allá del Coronavirus. Gracias a la movilidad eléctrica, no hay más motivo para vivir en ciudades contaminadas por el Co2, no hay motivo para que el interés de algunas industrias prevalezca por más tiempo, sobre el bienestar común.  Es tiempo de cambios, nuevas industrias, nuevos estándares climáticos, negocios responsables que generan empleos, renta y prosperidad a niveles de crecimiento muy superiores a los actuales.
Esta pandemia, necesita recordarnos que los seres humanos no somos el centro del planeta, somos parte de él y si sabemos adaptarnos a esta nueva idea, podremos disfrutar por mucho más tiempo de algo que por hemos dado como ganado, vivir en libertad.


quinta-feira, 21 de novembro de 2019

Biodiversity : externality or asset?

Latin America and the Caribbean is the region with the greatest biodiversity on the planet, with approximately 40% of the world’s known species. The economic value of nature’s contribution to people is estimated at more than US$24 trillion per year, equivalent to the entire region’s GDP. Despite the valuable natural resources the region boasts, biodiversity is not yet recognized as a relevant comparative advantage and a real asset when modelling economic development.
This situation promotes the perception that biological resources are unambiguously renewable, and that preserving biodiversity reserves represents a current expenditure instead of a strategic investment. The logical upshot of this notion is detailed in the first study on the Global Assessment of Biodiversity and Ecosystems, carried out by the Intergovernmental Science-Policy Platform on Biodiversity and Ecosystem Services (IPBES), a United Nations agency.

The key message the study reveals is that, despite the efforts and achievements at national, civil society, private sector and international community level to value natural capital and promote a transformative economic development agenda, the results achieved thus far are insufficient.
The net balance is negative and, as the assessment indicates, under current conditions, there are one million endangered species, which jeopardizes the delicate and complex balance that sustains life on the planet.
The situation is the result of a set of variables, including notably the following:
  • The loss and fragmentation of habitats, which reduces mobility and, consequently, the gene exchange capacity of species, thus weakening them into their extinction (18 million hectares deforested in 2017);
  • Habitat pollution by pesticides and toxic wastes, which poison ecosystems, reducing the ability of species to survive and regenerate (25% of the known insect species are becoming extinct, at a rate of 2.5% per year);
  • Overexploitation and destructive harvesting practices hinder the regeneration of biodiversity, pushing species to the limit (one in three commercial marine species are exploited above their reproductive capacity);
  • Climate change, which pushes species into an abrupt adaptation process for which most of them are not genetically prepared (a temperature rise of 0.6° C since 1960, and 1.5° C by 2050).
Instead of analyzing the underlying causes of these pressures, the core element of this trend is the logical interpretation from a economic policy and political economy standpoint on how to use and harness biodiversity. All signs show that this is the right time for new interpretations to be put into practice, in line with the present times. 

Plásticos: ¿el fin de una era?

El pasado 28 de marzo, el Parlamento Europeo aprobó la ley que prohíbe el plástico descartable de un único uso (bolsas, cubiertos, envases, platos y vasos). Esta nueva ley entra en vigor a partir de enero del 2021 y deberá impulsar las substitución de productos de plástico por alternativos.

Con esta ley, la Unión Europea impulsa y allana el camino para cambios más importantes y de impacto global, partiendo desde una premisa ya ampliamente aceptada y compartida por la sociedad: el plástico contamina los océanos y en su lenta descomposición se mezcla con otros organismos vivos, hecho que lo adentra en la cadena alimentaria de mariscos y peces y, consecuentemente, afecta a la salud humana.

Sin embargo, desde sus primeras aplicaciones industriales en los años 50, cuando se produjeron alrededor de 1,5 millones de toneladas, hasta hoy, con una producción estimada en  de 318 millones de toneladas, las aplicaciones y la producción de plástico no paran de crecer. Estos datos retratan en parte la historia de éxito del plástico, que con sus diversas aplicaciones prácticas en diferentes industrias ha  tenido un papel clave para impulsar el comercio y con el desarrollo social y económico alcanzado  a nivel mundial. Sin embargo, por motivos diversos, desde las primeras evidencias en la década de los 60s a la fecha, el plástico se ha transformado en el principal elemento de contaminación de los océanos, en un enemigo de la biodiversidad marina y, consecuentemente, de la salud pública.

De acuerdo con la Fundación Ellen MacArthur, el 73% de todos los desechos encontrados en los mares son de plástico, y se estima que hay cerca de 5 mil millones de piezas de plástico en los océanos, con un peso aproximado de 166 millones de toneladas. En principio, si esta tendencia creciente de contaminación continúa, para el año 2050 los océanos contendrán más plástico que pescado. Este es el tamaño del problema y reto al cual nos enfrentamos.

La contaminación de los océanos con plástico ya compromete los ecosistemas, la biodiversidad marina y, de forma directa y evidente, la salud humana. Es por esto que resulta aún más importante  reconocer que la prohibición del plástico de un solo uso y extensión de responsabilidades dado por la Unión Europea no es un hecho aislado. En definitiva, se trata del hecho más emblemático a nivel mundial a la fecha, pero no el único.

La contaminación del plástico en los océanos es un tema que gana importancia en un número cada vez mayor de países de América Latina y ciudades en todo el mundo. Algunos ejemplos de prohibiciones y restricciones en la región son la ley que prohíbe el uso de bolsas de plástico en comercios de Chile y Panamá, y otras con enfoque más amplio para plásticos de un solo uso, como los que se proponen en Colombia, Costa Rica y Perú. En todos los casos el objetivo es similar: impulsar la transformación productiva de las cadenas de valor asociadas a la industria del plástico, tornándolas más verdes y extendiendo la responsabilidad de los productores y consumidores industriales y finales.

Ante este contexto de transformación productiva, es fundamental reconocer que más allá de los  beneficios que la prohibición del plástico de un único uso pueda tener, y que no son pocos, existe un proceso de desarrollo industrial que implica el desarrollo tecnológico y registro de patentes   que podrán regir una nueva economía asociada a  alternativas/substitutos del plástico.

La actualización de las políticas públicas asociadas al plástico que se observan en América Latina, acompañadas de regulaciones correctas e inversión en I+D aplicada al desarrollo de alternativas al plástico, representan una tangible oportunidad de desarrollo tecnológico e innovación en favor de un desarrollo regional sostenible. Así como sucede en otras industrias, la generación de nuevos estándares tendrá un papel clave en la distribución de beneficios y riquezas entre los países, dividiendo aquellos que tienen el conocimiento técnico-científico, de aquellos que lo aplican.

Este escenario emergente, marcado ahora de forma contundente por las nuevas reglas de la Unión Europea para plásticos de un solo uso, nos invita a reflexionar sobre los grandes desafíos y oportunidades de este cambio para América Latina. ¿Cuál es la participación de América Latina en el desarrollo de tecnologías y patentes que buscan alternativas al plástico? ¿Cómo este cambio podrá contribuir con la generación de nuevas cadenas de valor, empleos y renta en la región? ¿Cómo potenciar la participación y los beneficios de América Latina en este proceso de transformación tecnológica? ¿Cuál es el rol del Estado?

Este proceso de transformación productiva no es por lo tanto un fenómeno local, sino más bien un proceso global donde como en otros sectores las tecnologías dominantes definirán el curso de un nuevo ciclo. Es en este contexto donde instituciones como CAF, con aliados estratégicos como WWF y el GEF, vienen trabajando en la generación de herramientas, mecanismos de financiamientos e iniciativas que a través de modelos de economía circular y desarrollo sostenible puedan contribuir con la transformación productiva y desarrollo sostenible.

¿Será este el fin de la era del plástico? Posiblemente no, pero definitivamente estamos viviendo  una transformación tecnológica evidente que resulta de un oportuno entendimiento acerca de las implicancias que para el desarrollo sostenible de la región tiene no atender esta agenda y, en consecuencia, de la imposición de responsabilidades extendidas a los productores y consumidores industriales del plástico. Y este sí sería el fin de una era.

sexta-feira, 11 de maio de 2018

El mercado de cacao fino y de aroma: un camino alternativo para América Latina

Estos indicadores generales ilustran que la actividad productiva del cacao a nivel mundial se mantiene por la labor de un segmento de la población rural de baja renta, para quienes los servicios públicos de calidad en educación y salud suelen ser escasos, siendo por lo tanto más vulnerables y sensibles a la volatilidad de los precios de sus productos. 
Mitigar la volatilidad de los precios del cacao es parcialmente posible. Sin embargo, las herramientas de mercado disponibles, por el momento, no alcanzan a la gran mayoría de los productores.  
Algunas de las herramientas disponibles para mitigar alteraciones en los precios del cacao son:
  • manejar la capacidad de producción con informaciones de inteligencia de mercado evitando la sobre oferta;
  • realizar contratos con precios a futuro previamente establecidos;
  • desarrollar relaciones comerciales más duraderas con compradores dispuestos a pagar precios superiores por ofertas certificadas y que atienden estándares de calidad previamente acordados. 
La caída del precio del cacao se arrastra desde Junio/2016, con precio de  USD$3,122/ton, alcanzando su valor más bajo recientemente en Diciembre/2017, USD$ 1,910/ton. Esto redujo significativamente los ingresos de los productores y, consecuentemente, el grado de confianza que depositan en el cacao como un cultivo alternativo, por ejemplo a la hoja de la coca, o a otras actividades informales de extracción y de alto impacto ambiental, como la minería informal. 
Esto refleja que los impactos de la caída del precio del cacao pueden ir más allá del impacto directo en la renta del productor. Vale destacar que el cacao es una de las banderas emblemáticas de algunos programas de cooperación de apoyo al desarrollo sostenible de América Latina. 
Se estima que entre 2007 y 2017 más de USD$ 600 millones de dólares han sido donados y/o invertidos en países de América Latina través de programas y proyectos de colaboración internacional. Todo indica que este es el momento adecuado para que los actores clave implicados en la cadena de valor del cacao fino y de aroma se articulen e impulsen este segmento, diversificando el riesgo de los productores y desarrollando cadenas de valor orientadas a mercados especializados.  
En este sentido, la Iniciativa Latinoamericana del Cacao es un proyecto liderado por CAF que impulsa un movimiento efectivo de colaboración regional para estimular el desarrollo de este segmento. El proyecto cuenta con la participación de nueve países que concentran el 90% de la producción mundial de cacaos premium a nivel mundial, colaborando en la articulación de consensos y generación de referencias técnicas.

sábado, 27 de janeiro de 2018

The Sustainable Tourism Index

Proud for having at the Sustainable Tourism Index, a The Economist publication, a reference to the sustainable tourism concept proposed at my latest book.  Many thanks, Don Hawkins and Bruce Pradeux. Lascaux embodies many of the challenges posed, as well as some of the beneficial impacts offered, by the pursuit of sustainable tourism, which can be defined as “the creation and maintenance of a tourism industry in which growth does not deplete but rather preserves or enhances local stocks of economic, social, cultural or environmental capital”.7 The term is relatively young, having come into use in the 1990s, but the concept behind it is rooted in the broader definition of sustainable development, which describes activities 7 Federico Vignati, Don Hawkins and Bruce Priedeaux, Sustainable Tourism: driving green investment and shared prosperity in developing countries, 2016

https://www.eiuperspectives.economist.com/sustainability/2018-sustainable-tourism-index/white-paper/sustainable-tourism-index-enhancing-global-travel-environment

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quinta-feira, 14 de dezembro de 2017

Why we need biodiversity friendly infrastructures?

The development of infrastructure is generally associated with two concepts that, currently, are antagonistic: growth and conservation. On the one hand, investment in infrastructure is associated, and rightly so, with the growth and prosperity of countries. Thus, important investments are proposed and implemented in highways, which stimulate mobility and encourage commerce; in projects for the generation and distribution of electricity, which bring energy to homes and industries; in medical centers, which offer more and better health services to the population, etc. On the other hand, infrastructure is also associated with the loss of biodiversity and deterioration of the environment and the transformation of ecosystems, which are generating social risks and risks in the sustainability of the infrastructure itself. This context presents us with a challenge: is it possible for infrastructure to generate, in addition to social and economic impacts, benefits for the biodiversity?
First of all, it is important to recognize the value of biodiversity from a perspective that goes beyond the aesthetic. Biodiversity plays a fundamental role in development, mainly in the functioning of the productive and service sectors, reducing, avoiding and mitigating their negative impacts. Likewise, thanks to healthy ecosystems, we enjoy essential services that, from a political and economic perspective, are fundamental to the social stability, peace and competitiveness of countries.
In this context, it is opportune to integrate new reflections that are the result of the recognition of current problems. A look at the past can serve as a reference, which is why the exchange of learning, positive and negative, is indispensable. It is necessary to go further, however. Our view towards the future must be open to change, with the understanding that a critical context of global warming and massive loss of biodiversity requires new answers.
In a context in which global climate change is a fact accepted by the planet’s most respected scientific circles, and is experienced on a daily basis by billions of people, it is important to ask different questions. How to reconcile the expansion of infrastructure with the recovery of environmental services? Do we have the technology, sufficient experience and the ability to reconcile investments in infrastructure with the recovery of biodiversity? In short, how do we benefit ecosystems with infrastructure that is biodiversity friendly?
The questions to be asked are not few, and the answers require a search for consensus in a context of business opportunity, regional political leadership and commitment to the maintenance of progress and the sustainable development of the region. In the current context, the environmental perspective and climate change are not secondary issues for our development. Discussion on the prevalence of an ecological point of view over the economic or otherwise, is outdated. There is, today, a consensus on the importance of working with both perspectives, and this is widely evidenced in different international agreements.
In any case, the obvious challenge is to find efficient and practical ways to distance the growth of infrastructure from the loss of biodiversity. The challenge and the opportunity that we have, in Latin America and the Caribbean, is even more important if we consider that this region is home to 625 million people and 40% of all the biodiversity of the planet. There is a unique opportunity to lead qualitative changes that lead to the development of infrastructure that is friendly to biodiversity in Latin America, and a responsibility to make this qualitative transformation on time.

quinta-feira, 16 de novembro de 2017

Inteligencia de mercado para la industria del cacao en América Latina

Por su diversidad genética, América Latina y el Caribe son los principales productores de las variedades de cacao fino y aroma, con cerca del 80% de la producción mundial. Con una tasa de crecimiento de la demanda por estas variedades del cacao muy superior a la media del cacao bulk (que se comercializa en la forma de commodities) el desarrollo de cadenas de valor asociadas al cacao fino representan uno de las principales oportunidades para el desarrollo de una actividad cacaotera competitiva y sostenible.   
Sin embargo, existen importantes desafíos a superar para consolidar la posición competitiva de la región en este promisor segmento del mercado. Entre los desafíos, se destacan: 
  • Por el lado de la producción, la necesidad de identificar, mantener y ampliar la base genética que representan la principal ventaja comparativa regional
  • Desde la perspectiva de la demanda, la necesidad de armonizar los procesos de identificación catación y clasificación del cacao desde la perspectiva de sabores y aromas (organoléptica)
  • Desde la perspectiva de la biodiversidad y climática, la importancia de asumir compromisos concretos y alcanzables para mitigar las emisiones de carbono que resultan de la actividad productiva y comercial, además de buscar alternativas para la adaptación en un contexto de cambio climático; y no menos importante
  • Desde la perspectiva social, establecer mecanismos para la distribución justa y equitativa de los beneficios a lo largo de la cadena de valor
Ante estos desafíos y posibilidades de impacto para el beneficio de la región, CAF -banco de desarrollo de América Latina-, estableció en 2016 la Iniciativa Latinoamericana del Cacao (ILAC), un proyecto que tiene como objetivo promover el desarrollo del cacao como actividad económica sostenible y elemento integrador de los pueblos que ancestralmente lo han utilizado en la región. 
Fue en este contexto de trabajo de largo plazo y mirada estratégica a la región que se fundieron las bases de un programa regional comprometido, en una etapa inicial (2016-2018), con la consolidación de una dinámica regional de trabajo sostenida por ocho países participantes: Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Repú­blica Dominicana, Panamá y Perú. 
Con esta mirada regional, se identificó, junto a los países y sectores produc­tivos, la necesidad de contar con un mecanismo de inteligencia de mercado que ofrezca informaciones útiles y que alimente el proceso de desarrollo de este segmento de mercado (cacao fino y de aroma). Es con esta perspectiva que el Programa de Biodiversidad de la Unidad de Negocios Verdes de CAF impulsó el Observatorio de la Iniciativa Latino Americana del Cacao, que pretende atender una solicitación de los países participantes de la ILAC con la meta de presentar informa­ciones macro-microeconómicas y datos estadísticos, así como analizar noticias relevantes que apoyen en la toma de de­cisiones de autoridades, instituciones, empresarios, asociaciones, gremios y productores. La meta última es contribuir a la competitividad del sector cacao fino en la región. 
El Observatorio genera un boletín trimestral que es difundido a través de diversas redes de aliados y colaboradores que incluyen a los puntos focales ILAC en los ocho países participantes, así como organizaciones como el ITC, UNCTAD, Smithsonian, ICCO, entre otros. El primer boletín se puede descargar en Scioteca, desde este enlace.
El observatorio se ha convertido en una herramienta muy valiosa para impulsar la industria cacaotera en la región.

sexta-feira, 7 de abril de 2017

Los ecosistemas marinos son clave para el desarrollo económico de América Latina

Gracias a su abundante y diversa fauna y fenomenos naturales como la corriente del Humboldt, América Latina cuenta con una de las bases de ecosistemas marinos más privilegiadas del mundo. 
Hoy en día, dos países de la región (Perú y Chile) despuntan en los rankings globales de exportación pesquera, pero todavía queda mucho camino por recorrer para que obtengamos el máximo potencial de este recurso, en una actividad que, bien hecha, deberá contribuir a generar más empleos de calidad y a restaurar los ecosistemas que sustentan la biodiversidad biológica.  
La importancia de las áreas marinas y costeras no solo recae en los beneficios económicos que la actividad pesquera pueda generar, sino que también implica la generación de oportunidades para la cohesión social, el esparcimiento y el sustento de comunidades que pueblan los más de 50 mil kilómetros de costas de la región. Adicionalmente, estos hábitats costeros y marinos brindan servicios ambientales que benefician a las economías locales y, en muchos países, representan un importante pilar de la economía.
Según el informe Beneficios de los océanos: Biocomercio azul y los servicios Ecosistémicos latinoamericanos, elaborado por CAF -Banco de Desarrollo de América Latina y presentado en una reciente publicación de la UNCTAD, la región tiene ante sí la posibilidad de diversificar e incrementar la actividad económica marino-costera , promoviendo la inversión en productos y servicios cuyos modelos de negocios contemplen la adición de valor y el uso ético y sostenible de este capital natural.
Es con esta perspectiva que desde 2016 desde CAF venimos trabajando, en colaboración con la UNCTAD y Programa MARES de Forest Trends, en la puesta en valor de los servicios ecosistémicos marino-costeros de nuestra región, a través de un enfoque de clústeres y de la promoción de los principios de biocomercio azul.
El trabajo realizado hasta el momento nos indica que existen oportunidades para la   diversificación de la oferta actual, promoviendo la inversión en nuevas aplicaciones de los recursos marinos, sea para fines alimenticios de consumo humano directo o para insumos en las industrias farmacéutica y cosmética.
Este cambio de paradigma sobre los criterios del biocomercio podrá contribuir con un mayor valor agregado de la oferta regional, con el desarrollo de una nueva generación de empresas sostenibles, así como con la instalación de nuevas prácticas productivas que atiendan la demanda mundial por productos saludables y de procedencia ética. 
También se verifica la importancia de dirigir esfuerzos a la creación de políticas que reconozcan y pongan en valor los servicios eco-sistémicos marinos y costeros, teniendo en cuenta tanto lo beneficios económicos directos como los servicios eco-sistémicos que contribuyen a la mitigación del cambio climático, la manutención de la biodiversidad y a los eventos climáticos extremos. 

segunda-feira, 22 de fevereiro de 2016

Las lecciones de Palo Alto.

Palo Alto, es una ciudad del Estado de California, donde se concentran empresas que han transformado la sociedad en que vivimos de una forma profunda, Apple, Facebook, Intel, Xerox, HP,  son algunos ejemplos, pero hay más.

Además de atraer talentos de todas las regiones, lo que de por sí podría explicar el éxito alcanzado en innovación, en Palo Alto se encuentra la Universidad de Stanford, una meca de la innovación y donde se incubaron ideas como el propio Silicon Valley.
Fue ahí donde llegué para aprender sobre innovación en negocios. Después de escuchar a algunos de los más brillantes  gurúes de la escuela de negocios de Stanford –personas como Sarah Soule, William Barnett y Baba Shiv– reconocí que todos reforzaban tres aspectos fundamentales para el éxito en innovación. 
Para mi sorpresa, la respuesta no estaba en la tecnología ni en la infraestructura. El elemento catalizador y la clave de la innovación estaría, según ellos, en la actitud.  
Lo primero y posiblemente lo más importante es cultivar una actitud creativa. ¿Qué quiere decir esto? Aquí se cree y disemina la idea de que la creatividad no es algo reservado para el mundo de las artes o exclusivo para personas excepcionales. Todos podemos y posiblemente debamos ser y buscar formas y espacios para actuar de forma creativa. 
La creatividad, en última instancia, no es nada más que una expresión del ser, nuestra esencia como individuos. Practicarla, por tanto, no es solo un ejercicio con impacto en innovación, sino un ejercicio íntimamente asociado a nuestra propia satisfacción.  
Para alcanzar una idea excepcional, una innovación, dependemos de nuestra creatividad para generar y formar diversas ideas para probar lo que tenemos en mente. Esto nos lleva a la segunda actitud.
Experimentar, experimentar y experimentar. Cuando somos adultos evitamos fallar. Para reducir el riesgo del fracaso nos valemos de análisis, estadísticas, planos estructurados, comités de decisión y otros mecanismos. El problema es que con toda esta armadura difícilmente tenemos la energía ( tiempo y dinero) para ejecutar cambios cuando nuestro “excelente” plan no funciona como esperamos. ¿Pero es así que se hacen las cosas correctamente? Puede que sí, pero no es esto lo que se hace en Palo Alto. Aquí en realidad se hace todo lo contrario. 
La innovación está íntimamente asociada a la rapidez con la que como individuos, organizaciones o sociedades conseguimos reaccionar a necesidades diversas. Para incrementar esta reacción, la fórmula es simple, hay que idealizar, hacer prototipos e ir a la calle (experimentar). Cuanto más rápido sea el ciclo de experiencias y fracasos más rápido estaremos cerca de algo innovador y exitoso. 
Todo es una cuestión de pasión, la innovación es la contribución exitosa de aquellos que consiguen superar la barrera psicológica del fracaso, es el resultado de los que consiguen salir y aventurarse en lo desconocido y buscan cambiar el mundo que los rodea. 
Alcanzar esto requiere una gran dosis de pasión. Es esta energía positiva y realizadora, que se sustenta principalmente en tu instinto, la que te ofrecerá la endorfina necesaria para trabajar con un nivel de compromiso único y te dará la fuerza necesaria para superar fracasos, que, a diferencia de lo que nos enseñaron, no son la excepción sino nada más que el camino a seguir.
¿Pero que pasa si libero mi creatividad, trabajo con pasión y experimento ideas y prototipos y aun así fracaso? Solo fracasa quien no aprende nada de sus errores, si aprendes con ellos, solo estarás más cerca de alcanzar tu meta. ¡Esa es la actitud!

sábado, 12 de dezembro de 2015

How many trees are there in the world?

A recent study published at Nature, ¨ Mapping tree density at a global scale¨ coordinated by Prof. Thomas Crowther (Yale University), admits that the global number of trees is approximately 3.04 trillion, an order of magnitude higher than the previous estimate. Of these trees, approximately 1.39 trillion exist in tropical and subtropical forests, with 0.74 trillion in boreal regions and 0.61 trillion in temperate regions.
Based on the collection of data in 50 countries, the study estimates that over 9 billion trees are cut down each year, and the global number of trees has fallen by approximately 46% since the start of human civilization.
The good news is that the number of trees is eight times higher than previously estimated, this is approximately 400 trees for every human being.
The bad news is that we have an annual shortfall between the total cut and the total planted trees of 10 million trees per year. If the continuing deficits persist, in fifty years we will downgrade to  125 trees per capita.
The impact of reducing the number of trees is felt on global warming and its effects. If this rate of trees deforestation  is maintained, the climate system could be altered radically. Visibly human beings are the species with greater ability to adapt to these changes, other living species, have a much more limited capacity to adapt, leading to their extinction.
However, trees are living things that recover quickly. Just as impressive as images of deforestation are, it is also astonishing to monitor its´recovery capacity, and with them, ecosystems. When given the context, adequate support for recovery, and respecting their space and time, trees have the an amazing capacity to repopulate and restores their natural habitats.
In addition to this overview, the study defines tropical and subtropical areas account for almost 50% of the trees on the planet, taking in the Amazon, one of the largest holdings.
There is a global consensus that the Amazon is one of the lungs of the planet, this is nothing new. However, what this study provides is solid data that will assist in defining new logics and new purposes for the development and conservation of the Amazon.
Today more than ever, we must understand that trees, biodiversity, ecosystems and the environmental services they provide, must be seen for what they are, natural assets, and not barriers for development.
When we internalize this, we will be closer to a more ethical, just and rational society, with the capacity to replace the goal of growth for the goal of sustainable development walking toward something achievable and more valuable than the GDP, I mean prosperity.
In this new scenario, a new generation of professionals, entrepreneurs, researchers and leaders which will raise,  and will prove that biodiversity conservation and social wealth  can and probably must walk hand by hand. The main challenge is not technology, is about changing our mindsets, thinking and acting in a more holistic way,  being able to perceive, the real value of the natural capital and it´s role in maintaining peace and social stability around the world.
If none of this ideas are achievable in the short run, then you can still plant a tree, enjoying something unique, 401 trees.

quinta-feira, 10 de dezembro de 2015

¿ Sabes cuantos árboles hay en el planeta?

Hasta Julio del 2015, se estimaba que el número total de árboles, era de 430 mil millones. Sin embargo el estudio con título ¨Identificando la densidad de lo árboles a escala global¨ coordinado  por el Prof.  Thomas Crowther (Universidad de Yale) ,  publicado en la última edición de la revista Nature, el más completo realizado hasta hoy,  identifico  una realidad que es a la vez soprendente y alarmante. 

Las buenas noticias son que el número de árboles es ocho veces mayor que el estimado anteriormente,  se trata de 3.04 billones de árboles, esto es aproximadamente 400 árboles para cada ser humano.  Las malas, que tenemos un déficit anual entre el total de árboles cortadas sobre el total de árboles plantadas de 10 millones de árboles al año.  Si el déficit continua, podremos pasar en poco más de un siglo, de los actuales 400 árboles por persona, para 125 árboles.

Los impactos de la reducción del número de árboles ya los sentimos en el   calentamiento global y en la intesificación de sus efectos. En caso de que se mantenga este ritmo de pérdida, el sistema climático podria alterarse de forma radical.  Visiblemente los seres humanos, somos la especie con mayor capacidad de adaptación a estos cámbios, las demás especies vivas, no.  

Sin embargo, los árboles son seres vivos que se recuperan rápidamente. Así como es posible reconocer y asombrarse con imágenes de la deforestación,  también es asombroso, la capacidad de recuperación de los árboles, y con ellos, los ecosistemas. Esto naturalmente, cuando se les ofrece el contexto o el soporte adecuado para su recuperación, respetando sus espacios y tiempos.

Además de esta perspectiva general, el estudio define que las áreas tropicales y subtropicales concentran casi el 50% del total de los árboles del planeta , teniendo en la Amazonia,  una de las mayores participaciones.  

Hay un consenso mundial - no son muchos – de que la Amazonia es uno de los  pulmones del planeta,  esto no es novedad. Sin embargo, lo que este estudio  ofrece de novedoso, son datos que podrán apoyar en la  definición de nuevas lógicas y nuevos propósitos para el desarrollo de la Amazonia. 

Hoy más que nunca, debemos entender que lo árboles, la biodiversidad, los ecosistemas y los servicios ambientales que ofrecen, deben ser considerados como lo que son, activos y no pasivos, o barreras para el desarrollo.

Cuando internalizemos esto, estaremos más cerca de una sociedad más solidária, justa y racional, remplazaremos la meta del crecimiento por la del desarrollo y caminaremos hacia algo alcanzable y más valioso que el PIB: la  prosperidad.

En este nuevo campo de vanguardia, veremos surgir una nueva generación de profesionales, empresarios, investigadores y líderes peruanos que mostrarán al mundo el significado de vivir en un país mega-bio-diverso como el Perú.  

En caso que nada de esto sea posible, entonces, plante un árbol, así le parezca insignificante, usted gozará de algo único, 401 árboles.



quarta-feira, 4 de novembro de 2015

Ecoturismo: naturalmente las personas queremos experimentar.


De acuerdo con el PNUMA la región de América Latina y el Caribe posee la mayor diversidad biológica del planeta, cerca del 40% .  Además, vale destacar que  6 de los 17 países considerados como mega biodiversos, se encuentran en esta región.[1]

Este valioso capital natural, ha ofrecido desde siempre a la población latino americana, una  estrecha y positiva relación entre el hombre y la naturaleza. Esta relación se manifiesta en la diversidad de costumbres que se forjaron a lo largo de siglos de conocimiento e intercambio entre las poblaciones nativas y los ecosistemas naturales y que hoy se reinventan y hacen parte de nuestra identidad, cultura e imaginario como latino americanos.

Así mismo, podemos admitir que buena parte de la calidad de vida que gozamos en esta parte del mundo, se sustenta en la diversidad y disponibilidad de servicios ambientales, que por  ser abundantes y presentes en nuestro día a día, muchas veces no reconocemos.

Si ganamos conciencia que vivimos todavia en una región con una de las menores densidades demográficas del planeta,  con tasas comparablemente más bajas que las de Europa y Asia, entonces, es comprensible que el mundo gane cada vez más interés por reconocer, investigar y experimentar esta biodiversidad.

Las importantes conquistas sociales y económicas alcanzadas por nuestra región en la última década, han sido un elemento adicional fundamental en la formación de una  nueva masa crítica de personas (demanda interna), que tienen conciencia  del valor cultural y económico del capital natural, y que a su vez, despiertan  el deseo de experimentarlo  en la forma de una propuesta de ecoturismo[2].

Así mismo, se reconoce que sea por cambio de hábitos o por otros motivos de nuestro tiempo, la demanda global por experiencias al aire libre y de naturaleza, viene aumentando en diferentes segmentos de la sociedad.  Como consecuencia,  el número de personas que busca una experiencia de naturaleza, que sea segura y en la medida de lo posible, única y transformadora, sigue esta misma tendencia.

Para ambos grupos, la demanda interna e internacional, el ecoturismo surge como  alternativa de accesibilidad y experimentación de esta biodiversidad, prescritos sobre un compromiso ético de inclusión y valorización de los saberes tradicionales y buenas prácticas en su manejo ambiental. 

Es sobre esta expectativa, que más de 30 millones de turistas vienen experimentando el ecoturismo en nuestra región, generando US$ 28 mil millones de dólares y contribuyendo con ,  valorizacigin naturales, pres otras actividades tienen un mamiento de lasientales.ecoturismo en nuestra regin naturales, pres la inclusión social y puesta en valor de la biodiversidad y sus servicios ambientales.[3]

Además de ofrecer a los visitantes la oportunidad de experimentar nuevas vivencias, el ecoturismo se integra a los presupuestos nacionales como un mecanismo de mercado que contribuye al financiamiento de la conservación de la biodiversidad, principalmente en aquellos destinos, donde los ingresos del ecoturismo, son reinvertidos.

Sin embargo es importante tener en mente, que a pesar que el ecoturismo puede ser parte de la solución, es fundamental que sea desarrollada siguiendo buenas prácticas de manejo y uso sostenible de la biodiversidad y del territorio desde una perspectiva integral, minimizando externalidades negativas  que pudieranneutralizar  a largo plazo los beneficios que lo justifican.



[1] Son estos:  Brasil, Colombia, Ecuador, México, Perú y Venezuela.
[2] De acuerdo con el PNUD, 51 millones de personas dejaron la pobreza y ascendieron para la clase media en América Latina entre 2000 y 2013. http://www.latinamerica.undp.org/content/rblac/en/home/ourwork/povertyreduction/overview.html
[3] Adaptado de WTTC – Tourism Impacts in Latin America 2014.